Mercado energético europeo para el año que viene y el billón de euros que apareció por generación espontánea

En el Consejo Europeo de febrero de 2011, los Jefes de Estado de la UE declararon la necesidad de completar el mercado interior de la energía para 2014.

Vísteme despacio…

Hasta ahora el núcleo de la integración de los mercados de la electricidad y del gas lo forma el el tercer paquete sobre el mercado de la energía (Directivas 2009/72/CE y 2009/73/CE) que por ejemplo suponía la separación de la propiedad de las redes (separación de las actividades de la red eléctrica y de gas de la generación, la producción y el abastecimiento. Como ejemplo, para el caso de España, lo que ocurrió con Red Eléctrica.

A finales del año pasado la Comisión Europea presentó una Comunicación en la que hablaba de completar el mercado energético ya que “si no introducimos cambios importantes en la forma de funcionamiento del mercado de la energía, nos encontraremos con un sistema energético europeo menos fiable y más costoso, una disminución de la competitividad y la riqueza en la UE, y escasos avances en el proceso de reducción de las emisiones de carbono (descarbonización).

Para modificar estas tendencias, necesitamos invertir urgentemente en infraestructuras de producción, transporte y distribución, así como en el almacenamiento. Los sistemas energéticos existentes deben modernizarse, lo que conlleva un coste estimado de un billón de euros.

Asimismo, hemos de fomentar más medidas de eficiencia, estimular la competencia leal y proporcionar a los consumidores los medios para desempeñar un papel activo y hacer valer plenamente sus derechos y posibilidades de elección.”

Oh, wait a second, ¿un billón de euros? eso es muuuuucho dinero, tanto como el PIB de España. Al indicar esa cifra tan redonda, el documento de la Comisión cita a pie de páginaotro que publicó un año antes en el que decía:

“la Comisión estimó las necesidades totales de inversión en infraestructuras energéticas de importancia europea, de aquí a 2020, en aproximadamente 200 000 millones EUR:

– aproximadamente 140 000 millones EUR para sistemas de transporte de electricidad de alta tensión, tanto en tierra como en alta mar, almacenamiento y aplicaciones de redes inteligentes en el transporte y en la distribución;

– aproximadamente 70 000 millones EUR para gasoductos para el transporte de gas a alta presión (tanto el que entra en la UE como el que se transporta entre los Estados miembros), almacenamiento, terminales de gas natural licuado/comprimido (GNL/GNC) e infraestructura de flujos bidireccionales;

– aproximadamente 2 500 millones EUR para infraestructuras de transporte de dióxido de carbono.”

Que alguien me explique como se pasa de 200.000 millones a 1.000.000.000.000 de euros (sí, son 12 ceros) y no, no es el típico error de traducción (en la versión inglesa dice ‘trillion’). El Consejo no ha dicho nada sobre la cifra, la Comisión no ha publicado ninguna correción, así que quien calla…

En todo caso esto avanza despacio, despacio. Tan despacio que ya se quejaba la Comisión de que -siempre me han encantado las introducciones de las Comunicaciones de la Comisión ;)-:

“En su situación actual, la UE no está en vías de cumplir el plazo fijado. Aparte de la lentitud que demuestran a la hora de adaptar su legislación nacional y crear mercados plenamente competitivos con la implicación de los consumidores, los Estados miembros necesitan también dejar atrás las políticas introspectivas o inspiradas por los intereses nacionales y resistir a sus llamadas.

Estas tendencias impiden que el mercado interior funcione eficazmente y amenazan, incluso, con destruir los progresos que hemos realizado en el camino hacia el mercado interior de la energía. Por el contrario, poner en común las políticas de los Estados miembros en el ámbito de la energía y crear sistemas energéticos eficientes y seguros que trasciendan las fronteras nacionales conllevan un claro valor añadido.”

Hoy ha habido Consejo de Transportes, Telecomunicaciones y Energía en Bruselas y en la nota de prensa ya van perfilando un poco el calendario para poner en marcha finalmente el mercado europeo de la energía el año que viene:

“Ministers focused on two key issues: the completion of the internal energy market by 2014 and the involvement of consumers (6221/13). The debate will contribute to the preparation of the European Council on Energy that will take place on 22 May 2013 and to Council conclusions to be adopted at the June Energy Council.”

Habrá que estar atentos a ambas reuniones, veremos si se avanza.

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La amistad franco-alemana

Es difícil no preguntarse si a la larga cabe que se mantenga una relación tan complicada

En febrero de 1945 Francia no fue invitada a la Conferencia de Yalta por la negativa de Roosevelt a que acudiera el general De Gaulle, con el pretexto de no haber sido elegido democráticamente. Aun así, con el apoyo directo de Churchill, Francia fue reconocida potencia vencedora y, en consecuencia, se le atribuyó una zona de ocupación en Alemania.

La amistad franco-alemana

El discurso europeísta de Sikorski, Ministro de Asuntos Exteriores de Polonia

Con los tiempos de crisis que corren en Europa hace tiempo que no escucho un discurso tan europeísta pero realista, apasionado pero racional, justificado y motivador a la vez. Creo que está llamado a convertirse, con el tiempo, en uno discurso “histórico” de la Unión Europea si esta decide continuar por el camino de la integración. Texto original del discurso en inglés.

Polonia y el futuro de la Unión Europea

Radek Sikorski, Ministro de Relaciones Exteriores de Polonia. Berlín, 28 de noviembre 2011. Traducción: Sergio Montijano  (@smontijanowww.sergiomontijano.com)

Señor Presidente, Ministro – querido Guido, señoras y señores,

Permítanme comenzar con una historia.

Hace 20 años, en 1991, yo era un reportero, visitando lo que entonces era la República Federal de Yugoslavia. Estaba entrevistando al presidente del Banco Republicano de Croacia cuando recibió una llamada telefónica con una oscura noticia. A saber, el Parlamento de otra república de Yugoslavia, Serbia, acababa de votar a favor de imprimir cantidades no autorizadas de Dinares, la moneda común.

Colgando el teléfono el teléfono el banquero dijo: “Este es el fin de Yugoslavia.” Estaba en lo cierto. Yugoslavia se derrumbó. Lo mismo hizo la “zona Dinar”. Sabemos lo que siguió. Cuestiones de dinero pueden ser temas de guerra y paz, la vida y la muerte de las federaciones

Hoy Croacia, Serbia y FYROM (N. Del T.: Macedonia) tienen cada uno su propia moneda.

Montenegro y Kosovo no están en la zona del euro, pero simplemente utilizan el euro. Bosnia y Herzegovina incluso tienen el “Marco Convertible”, vinculado al euro.

Una historia sorprendente. No de integración europea. De desintegración europea.

Desintegración con un costo humano terrible. Sólo ahora la región se mueve lentamente de regreso a la corriente europea. El destino de Yugoslavia nos recuerda que el dinero, además de ser un dispositivo técnico, una “medio de cambio”, simboliza la unidad -o la falta de unidad-.

¿Por qué es así? El dinero existe porque existen las comunidades. Una comunidad en que la gente vive y comercia, que comercia -que intercambian libremente – creando valor.  Su dinero simboliza ese valor.

Este significado moral de dinero intrigó a Immanuel Kant, quien escribió que toda la práctica de prestar dinero presupone, al menos, la intención honesta de pagarlo. Si esta condición fuera ignorada universalmente, la idea misma de los préstamos y la distribución de la riqueza sería socavada.

Para Kant, la honestidad y la responsabilidad eran imperativos categóricos: la base de cualquier orden moral. Para la Unión Europea, del mismo modo, estas son las piedras angulares. Yo apunto a los dos valores fundamentales: la responsabilidad y la solidaridad. Nuestra responsabilidad para las decisiones y los procesos. Y la solidaridad cuando se trata de llevar las cargas.

Hoy, con la primera Presidencia polaca llegando a su fin, voy a abordar cuestiones básicas:

¿Cómo llegamos a esta crisis?

¿A dónde vamos desde aquí?

¿Cómo llegar allí?

¿Qué aporta Polonia?

¿Qué pedimos de Alemania?

* *

Primera pregunta: ¿Cómo se metió en sus dificultades actuales la zona del euro?

Permítanme decir primero de lo que esta crisis no se trata. No fue causada  -como algunos han sugerido- por la ampliación.

La ampliación ha creado crecimiento y riqueza en toda Europa. Las exportaciones de la UE-15 a países de la UE-10 aumentaron casi al doble en los últimos diez años. Es aún más sorprendente si lo desglosamos por países. Las exportaciones de Gran Bretaña a los 10 países que se adhirieron después de 2004 aumentaron de 2.200 millones de euros en 1993 a 10.000 millones el año pasado. Las de Francia, de 2.700 millones de euros a 16.000 millones, las de Alemania –esperen  a esto-, de 15.000 millones de euros a 95.000 millones. El volumen total de comercio entre la UE-15 y UE-10 ascendió a 222.000 millones de euros el año pasado, frente a los 51.000 millones en 1995. Una suma considerable. Supongo que sostiene un trabajo o dos en la Vieja Europa.

Por tanto la ampliación, lejos de provocar la crisis, podría decirse que ha retrasado el desarrollo  de la agitación económica. Gracias a las ventajas de comerciar en un mercado ampliado, los Estados del bienestar de Europa Occidental se han visto obligados a enfrentar la realidad sólo ahora.

Si el trastorno no es de la ampliación, entonces ¿tal vez se trate de una crisis monetaria?

No exactamente. El Euro está haciéndolo muy bien frente al dólar y otras monedas.

En parte es, por supuesto, de la deuda, la necesidad de reducir el apalancamiento de nuestras economías de las locuras producidas ​​por el exceso de gastos gubernamentales, las triquiñuelas contables y la ingeniería financiera irresponsable. Y el proceso de desapalancamiento que está ocurriendo fuera de la zona del euro: miren a Reino Unido con su deuda del 80% del PIB y a EEUU, con un 100%.

Pero si fuera sólo una cuestión deuda, se esperaría que las calificaciones y la extensión afectaran a los países en proporción a su endeudamiento. Pero, muy sorprendentemente, este no es el caso. Algunos países, como Reino Unido y Japón, con alto nivel de deuda en proporción al PIB, pagan primas bajas. Otros, con menor nivel de deuda – como España-, pagan altas.

La conclusión inevitable es que esta crisis no es sólo acerca de la deuda, sino sobre todo acerca de la confianza y, más precisamente, la credibilidad. Sobre la percepción de los inversores donde sus fondos están seguros.

Seamos honestos con nosotros mismos y admitamos que los mercados tienen todo el derecho a dudar de la credibilidad de la zona del euro. Después de todo, el Pacto de Estabilidad y Crecimiento se ha roto ¡60 veces! Y no sólo por los países más pequeños con dificultades, sino por sus fundadores en el mismo núcleo de la zona del euro.

Si la credibilidad es el problema, entonces restaurar la credibilidad es la respuesta.

Instituciones, procedimientos, sanciones que convenzan a los inversores de que los países serán capaces de vivir dentro de sus posibilidades. Por lo tanto, que los bonos que compren, se paguen, preferiblemente con interés sincero.

Segunda pregunta: ¿hacia dónde queremos ir?

Tenemos dos opciones fundamentales. Antes de decir las que son, permítanme decir que los fallos de la zona del euro no son la excepción sino, más bien, son típicos de la forma en que hemos construido la UE. Tenemos una Europa con una moneda dominante, pero no un único Tesoro para fortalecerla. Tenemos fronteras comunes sin una política migratoria común. Se supone que tenemos una política exterior común, pero está divorciada de los verdaderos instrumentos del poder y a menudo debilitada por los Estados miembros realizando sus propios acuerdos. Podría seguir.

La mayoría de nuestras instituciones y procedimientos dependen de la buena voluntad y del sentido de la decencia de los Estados miembros. Funciona bastante bien cuando las cosas están bien. Pero después una ola de migrantes se presenta en la frontera de la UE, o sopla un guerra civil en nuestro vecindario, o los mercados entran en pánico. Y entonces, ¿qué hacemos habitualmente? Corremos a escondernos en el familiar marco del Estado-nación.

La crisis de la zona del euro es una manifestación más dramática del malestar europeo porque sus fundadores crearon un sistema en el que cada uno de sus miembros tiene la capacidad para echarlo abajo, con costos terribles para ellos y para todo el vecindario.

La ruptura sería una crisis de proporciones apocalípticas más allá de nuestro sistema financiero. Una vez que la lógica de “cada uno para sí mismo” se afianza, ¿podemos realmente confiar en todo el mundo para actuar comunitariamente y resistir la tentación de ajustar cuentas en otras áreas, tales como el comercio? ¿De verdad apostarías la casa en la proposición de que si la zona del euro se rompe, el mercado único, la piedra angular de la Unión Europea, fuera sin duda a sobrevivir? Al fin y al cabo los divorcios turbulentos son más frecuentes que los amistosos. He oído hablar de un caso en California en el que una pareja gastó 100.000 dólares disputándose la custodia del gato de la familia.

Si no estamos dispuestos a arriesgarnos a un desmantelamiento parcial de la UE, entonces la elección es tan dura como puede ser la vida de las federaciones: una integración más profunda, o el colapso.

No somos los únicos en afrontar la cuestión fundamental del futuro de nuestra federación sobre el tema de la deuda. Dos federaciones exitosas pasaron por este camino antes que nosotros. Los estadounidenses pasaron el punto de no retorno en la creación de Estados Unidos cuando el gobierno federal asumió la responsabilidad por las deudas que los Estados habían incurrido en la Guerra de Independencia. La solvente Virginia negociando con la más endeudada Massachusetts, que es por lo qué la capital se fijó en las orillas del Potomac. Alexander Hamilton tomó un compromiso según el cual las deudas de todos eran garantizadas de forma conjunta y se creaba un flujo de beneficio para darlas servicio.

Suiza también se convirtió en una verdadera federación cuando se establecieron normas para incurrir en deuda y transferencias entre sus cantones ricos y pobres.

Por lo tanto, también tenemos que decidir si queremos llegar a ser una federación propiamente, o no. Si renacionalización o el colapso es inaceptable, entonces sólo queda un camino: hacer Europa, como Europa, por fin gobernable, y por lo tanto – a su debido tiempo – más creíble.

La política es a menudo el equilibrio entre lo urgente y lo importante.

Lo que es urgente es que salvemos la zona del euro. Lo importante es que haciendo esto, mantengamos a Europa como una democracia que respete la autonomía de sus estados miembros. Este nuevo acuerdo europeo necesitará de equilibrar la Responsabilidad, la Solidaridad y la Democracia como piedras angulares de nuestra unión política.

Tercera pregunta: ¿Cómo llegamos allí?

El llamado “paquete de seis”, [N. Del T: paquete de seis medidas sobre gobernanza económica] que la presidencia polaca ayudó a negociar fue un buen principio, un conjunto de cinco Reglamentos y una Directiva que aportan más transparencia y disciplina a las finanzas de los Estados miembros. En el proceso de elaboración de los presupuestos nacionales, los ministros de Finanzas de los Estados miembros tendrán que mostrar sus libros a su compañeros y a la Comisión muy temprano, incluso antes que a los parlamentos nacionales. La Comisión recomendará medidas correctivas cuando posición macroeconómica de un Estado miembro muestre desequilibrios.

Los miembros de la zona del euro que violen el Pacto de Estabilidad y Crecimiento estarán sujetos a sanciones que son casi imposibles de bloquear por presión política. Por otra parte, el “paquete de seis” confirma que las reglas pueden ser introducidas no como Directivas -que exigen traslación a la legislación nacional- sino como Reglamentos, que se aplican de manera universal e instantánea.

Se han propuesto medidas más ambiciosas. Con el fin de reforzar la convergencia económica, la Comisión y el Eurogrupo obtendrían el derecho a examinar con antelación todos los planes principales de reforma económica con un potencial efecto colateral en el área euro, imponer sanciones a los países que no lleven a cabo recomendaciones de políticas, y permiso para que grupos de países sincronicen sus políticas laborales, de pensiones y sociales.

La disciplina financiera se vería reforzada dando acceso a los fondos de rescate sólo para los miembros que acaten las reglas macro fiscales, haciendo las sanciones automáticas y dando a la Comisión, al Consejo y al Tribunal de Justicia competencia para hacer cumplir el límite del 3% de déficit y el 60% del techo de la deuda. Países en el procedimiento de déficit excesivo deberían presentar sus presupuestos nacionales para su aprobación por la Comisión. La Comisión tendría facultades para intervenir en las políticas de países que no puedan cumplir con sus obligaciones. Países que persistentemente violasen las reglas verían tendrían suspendidos sus derechos de voto.

Siempre y cuando el Consejo Europeo establezca nuevas reglas estrictas grabadas en piedra, el Banco Central Europeo debería convertirse en un banco central propiamente, un prestamista de última instancia en el que se basa la credibilidad de toda la zona del euro. El BCE tiene que actuar pronto, anticipándose a irreversibles normas jurídicas.

Esto evitaría el desastre, pero se necesita más. Polonia ha apoyado la idea de un nuevo tratado que haría que la UE sea más eficaz.

La Comisión Europea debe ser más fuerte. Si se trata de desempeñar el papel de un supervisor económico, necesitamos que los comisarios sean líderes genuinos, con autoridad, personalidad – me atrevo a decir carisma – para ser los verdaderos representantes de los intereses europeos comunes. Para ser más eficaz, la Comisión debe ser más pequeña. Cualquiera de nosotros que ha presidido un reunión sabe que son más productivas cuando participan hasta una docena de personas. La CE tiene ahora 27 miembros. Los Estados miembros deberían rotar para tener su Comisario.

Cuanto mayor poder le demos a las instituciones europeas, habrán de contar con mayor legitimidad democrática. Los poderes draconianos para supervisar los presupuestos nacionales deberían ser esgrimidos sólo por acuerdo del Parlamento Europeo.

El Parlamento tiene que defender su papel y sus tareas. Los Euro-escépticos tienen razón cuando dicen que Europa sólo funciona si se convierte en un sistema de gobierno, una comunidad en la que las personas sitúan una parte de su identidad y lealtad. Italia está hecha, todavía tenemos que hacer los italianos, dijo Massimo D’Azeglio, en la primera reunión del parlamento del recién unido reino italiano en el siglo XIX. Para nosotros en la UE es más fácil: tenemos una Europa unida. Tenemos Europeos. Lo que tenemos que hacer es dar expresión política a la opinión pública europea. Para ayudar a ello podríamos elegir a algunos escaños en el Parlamento Europeo a partir de una lista paneuropea de candidatos. Necesitamos más “politische bildung” [N. Del T.: educación política] para los ciudadanos y para la élite política. El Parlamento debería tener su sede en un solo lugar.

También podríamos combinar los cargos de Presidente del Consejo Europeo y de la Comisión Europea. La canciller Ángela Merkel ha llegado a sugerir que él o ella deben ser elegidos directamente por el pueblo europeo.

Lo que es crucial es que mantengamos la coherencia entre la zona del euro y la UE en su conjunto. Las Instituciones de la comunidad deben seguir siendo centrales. Como la Presidencia, somos guardianes de nuestra unidad. Y la unidad no debe ser hipotética. En este caso no basta con decir que los países puedan participar una vez que se unan a la zona del euro. En lugar de organizar por separado cumbres del Euro o reuniones exclusivas de los ministros de Finanzas, podemos continuar con la práctica desde otros foros de la UE en el que todos puedan asistir, pero sólo los miembros votar.

Cuanto más poder y legitimidad le damos a las instituciones federales, los Estados miembros deben sentirse más seguros de que ciertas prerrogativas, todo lo relacionado con identidad nacional, cultura, religión, estilo de vida, la moral pública, y las tasas de los ingresos, impuestos a las empresas e IVA, deben permanecer siempre en la esfera de los estados. Nuestra unidad puede sobrevivir diferentes horarios de trabajo o el derecho de familia en diferentes países.

Lo que me lleva a la cuestión de si un miembro importante, Gran Bretaña, puede apoyar la reforma. Ha dado a la Unión su lenguaje común. El Mercado Único fue en gran parte su brillante idea. Un comisario británico se encarga de nuestra diplomacia. Podría liderar a Europa en defensa. Es un eslabón indispensable a través del Atlántico. Por otro lado, el colapso de la zona del euro dañaría enormemente su economía. Además, su deuda total soberana, empresarial y doméstica supera el 400% del PIB. ¿Está seguro de que los mercados siempre le favorecerán? Nosotros le preferimos dentro, pero si no participa, por favor, permítanos seguir adelante. Y por favor, comience a explicar a su pueblo que las decisiones europeas no son dictados de Bruselas sino resultados de acuerdos en los que participan libremente.

Cuarta pregunta: ¿Qué puede aportar Polonia?

Hoy Polonia no es la fuente de problemas, sino una fuente de soluciones europeas. Nosotros tenemos ahora tanto la capacidad y la voluntad, de contribuir. Traemos una experiencia reciente de una transformación exitosa de la dictadura a la democracia y desde un caso de economía de cesta a una economía de mercado cada vez más próspera.

Hemos sido ayudados por amigos y aliados: Estados Unidos, Reino Unido, Francia y, sobre todo, Alemania. Apreciamos el apoyo fuerte y generoso – la solidaridad – que Alemania ha extendido a nosotros en las últimas dos décadas. Ich danke Ihnen als Politiker und als Polo. [N. Del T.: Te lo agradezco como político y como polaco]

Espero que aprecie que ha sido una buena inversión. En 2010 las exportaciones alemanas a Polonia han duplicado los niveles de 1990 nueve veces, y están creciendo a pesar de la crisis. El comercio de Alemania con Polonia es mayor que con la Federación Rusia, a pesar de que no siempre es conocido desde el discurso político alemán.

Desde el año pasado Polonia se clasifica como un país altamente desarrollado en el Índice de Desarrollo Humano. Entre 2007 y 2011 subimos 10 posiciones en el Índice Mundial de Competitividad. En el mismo período, hemos mejorado nuestro nivel en 20 posiciones en el Índice de Percepción de la Corrupción, por delante de algunos miembros de la Eurozona.

En los últimos cuatro años, el crecimiento acumulado del PIB en Polonia ascendió a 15,4 por ciento. ¿El segundo resultado en la UE, con un 8 por ciento? Sí, un miembro de la zona del euro, Eslovaquia. La media de la UE es de menos del 0,4 por ciento. A aquellos que quisieran dividir Europa yo les digo: ¿qué tal una división natural en la Europa del crecimiento y la Europa del no crecimiento? Pero queden advertidos. Sus figuras no conforman estereotipos.

No ha sucedido por sí mismo. Los sucesivos gobiernos polacos tomaron decisiones dolorosas y el pueblo polaco hizo grandes sacrificios. La privatización, la reforma de las pensiones, la apertura de nuestra país a la globalización produce perdedores y ganadores. Fuimos uno de los primeros los países en introducir un límite a la deuda pública en nuestra Constitución.

Y no nos dormimos en los laureles. En la presentación de su nuevo gobierno al Parlamento hace 15 días, el Primer ministro, Donald Tusk, dijo que: para ir con seguridad a lo largo del año 2012, para mejorar nuestra seguridad económica en los años y décadas por venir, vamos a tener que tomar medidas que exigen sacrificio y la comprensión de todos, sin excepción.

Sólo el próximo año tenemos la intención de reducir nuestro déficit presupuestario al 3% del PIB y la deuda global al 52% del PIB. Para 2015, el déficit habrá sido reducido al 1% del PIB y la deuda pública al 47%. La edad de jubilación se elevará a los 67 años para ambos sexos. Los privilegios de pensiones para los soldados, policías y sacerdotes serán eliminados. La contribución a la pensión de invalidez se aumentará en un 2%. Las ayudas a la infancia se tomarán de los ricos y se darán a los pobres.

A finales de este parlamento, Polonia cumplirá los criterios de pertenencia a la zona del euro. Eso es porque queremos que la zona del euro sobreviva y prospere. Y planeamos ser parte de la misma. Con la aprobación de nuestro Tratado de Adhesión, el pueblo de Polonia nos ha dado la autoridad para unirse con la mayor brevedad a la zona del euro, y estamos listos.

Polonia también ofrece a Europa una disposición a hacer concesiones – incluso a compartir la soberanía con los demás – a cambio de un papel justo en una Europa más fuerte

Quinta pregunta: ¿Qué pide Polonia de Alemania?

Le pedimos, en primer lugar, que Alemania admita que es el mayor beneficiario de la las disposiciones actuales y, por lo tanto, que tiene la mayor obligación de hacerlas sostenibles.

En segundo lugar, como sabe mejor, no son una víctima inocente del despilfarro de los demás. Usted, que debería haberlo sabido mejor, también ha roto el Pacto de Crecimiento y Estabilidad y los bancos también compraron bonos de riesgo imprudente.

En tercer lugar, debido a que los inversores han estado vendiendo los bonos de los países expuestos y se han puesto a seguro, sus costos de los préstamos han sido inferiores a lo que habrían sido en condiciones normales.

En cuarto lugar, si las economías de sus vecinos se paralizan o implosionan, también sufrirá enormemente.

En quinto lugar, a pesar de su comprensible aversión a la inflación, aprecia que el peligro de hundimiento es ahora una amenaza mucho más grande.

En sexto lugar, que por su tamaño y su historia tiene una responsabilidad especial de preservar la paz y la democracia en el continente. Jurgen Habermas ha dicho sabiamente que “Si el proyecto europeo falla, entonces surge la pregunta de cuánto tiempo se tardaría en llegar al status quo de nuevo. Recuerde la revolución alemana de 1848: Cuando falló, nos tomó 100 años para recuperar el mismo nivel de la democracia que antes”

¿Qué considero, como ministro de Relaciones Exteriores de Polonia, la mayor amenaza para la seguridad y la prosperidad de la Polonia, hoy, el 28 de noviembre de 2011? No es el terrorismo, no son los talibanes, y ciertamente no los tanques alemanes. Ni siquiera son los misiles rusos que el presidente Medvedev ha amenazado con desplegar en la frontera de la UE. La amenaza más grande para la seguridad y la prosperidad de Polonia sería el colapso de la zona del euro.

Y yo pido de Alemania, por su propio bien y por el nuestro, que le ayude a sobrevivir y prosperar. Usted sabe muy bien que nadie más puede hacerlo. Probablemente seré el primer ministro polaco de Relaciones Exteriores en la historia que diga esto, pero aquí está: Temo al poder alemán menos que lo que estoy empezando a temer la inactividad alemana.

Te has convertido en nación indispensable de Europa. No puedes dejar de liderar. No dominar, sino liderar en la reforma. Siempre y cuando nos incluyas a nosotros en la toma de decisiones, Polonia, te apoyará.

Los peligros de la reforma “justo después de tiempo”

He comenzado con la historia de un experimento en unión política, la Yugoslavia comunista. Permítanme terminar con otra: La federación menos conocida de Europa, el estado común entre Polonia y el Gran Ducado de Lituania, que comenzó en 1385 y se prolongó durante más de cuatro siglos. Lo que quiere decir, más tiempo, hasta ahora, que federaciones como Estados Unidos, Reino Unido o la Deutschland Bundesrepublic, por no hablar de la UE.

Se trataba de una Comunidad que, como la Unión Europea, elevó los estándares de su tiempo. Tenía un parlamento conjunto y un jefe de Estado electo. Su nación política – aquellos con derecho al voto – estaba compuesta por un 10% de la población – la altura de la inclusión en ese momento. Religiosamente tolerante, salvó a su pueblo de los horrores de la Guerra de los Treinta Años. Ciudades fueron fundadas en la ley de Magdeburgo, muchas de ellas -al igual que mi ciudad natal de Bydgoszcz- por los colonos alemanes. Judíos, armenios y  disidentes de todo tipo procedentes de toda Europa llegaron allí en busca de fortuna.

La libertad vino de la mano con la destreza militar. En Grunwald, en 1410, sus tropas aplastaron a los Caballeros Teutónicos, cuya heráldica vive en los símbolos de la Alemania militar. En 1683, a las puertas de Viena, prevenimos que el Imperio Otomano unificara Europa bajo la bandera del Islam.

Y luego, a la vuelta de los siglos XVII y XVIII, algo cambió. Los reyes electos, los ejércitos separados y la divisas no podía competir con los unificados, mercantilistas, Estados-nación autoritarios. La característica más democrática de la Comunidad -el diputado de una sola provincia podía bloquear la legislación- se convirtió en su mayor vulnerabilidad. La principio de la unanimidad -admirable en un Estado federal- resultó abierto a la irresponsabilidad y la corrupción.

Polonia con el tiempo se reformó. Nuestra Constitución de 3 de mayo de 1791 abolió la unanimidad, unificó el Estado y creó un gobierno permanente. Pero la reforma vino demasiado tarde. Perdimos la guerra para defender la Constitución y en 1795 Polonia fue dividida durante más de un siglo.

¿Moraleja de la historia? Cuando el mundo está cambiando y surgen nuevos competidores, permanecer parado no es suficiente. Instituciones y procedimientos que han funcionado en el pasado no son suficientes. El cambio incremental no es suficiente. Hay que adaptarse lo suficientemente rápido, incluso para mantener tu posición.

Creo que tenemos el deber de salvar nuestra gran unión de la suerte de Yugoslavia, o de la antigua Comunidad Polaca.

Conclusión

No hay nada inevitable acerca de nuestra decadencia. Siempre que podemos superar nuestra actual malestar general, tenemos fuentes de excelencia y de fuerza que son la envidia de todo el mundo.

No sólo somos, con mucho, la mayor economía del mundo, sino también la mayor superficie de paz, democracia y derechos humanos. Los pueblos de nuestra región – tanto en el este como en el sur – acuden a nosotros en busca de inspiración. Si conseguimos actuar juntos podemos llegar a ser una buena superpotencia. En una asociación de igualdad con los Estados Unidos, podemos preservar el poder, la prosperidad y el liderazgo de Occidente.

Pero estamos al borde de un precipicio. Este es el momento más temible de mi vida ministerial, pero, por lo tanto, también el más sublime. Las generaciones futuras nos juzgarán por lo que hacemos o dejamos de hacer. Ya sea para sentar las bases para décadas de grandeza, o para eludir nuestra responsabilidad y aceptar el declive. Como polaco y como europeo, aquí en Berlín, les digo: el tiempo para actuar es ahora.

Definiendo la política exterior de la Unión Europea

31 de enero de 2011

El jueves pasado asistí a un debate-conferencia que FRIDE organizó en el auditorio de la Fundación Mapfre de Madrid. El evento, que servía de presentación de un libro sobre política exterior de la Unión Europea para 2011 (descarga aquí, 507 Kb.), contó con la participación de Pedro Solbes y Jose Ignacio Torreblanca así como con la subdirectora del thinktank, Cristina Manzano, que ejerció de moderadora.

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De los temas más relevantes que se tocaron y mi opinión sobre la pregunta final de Torreblanca fui resumiendo en directo a través de mi twitter. Hay no obstante algunas opiniones que llamaron mi atención y de las que me gustaría aprovechar este espacio para dar cuenta:

– El escenario de gobernanza mundial cada vez se parece más a un G0, solo parece poderse llegar a acuerdos puntuales ya que existe una gran dificultad para llegar a acuerdos ambiciosos. (ejemplo: cambio climático).

– “El resto de Europa ha ayudado a Alemania durante unos años” (con bajos tipos de interés) “y parte de los problemas actuales provienen de [ello]”.

– El problema de las asociaciones estratégicas de la UE es que se trata a todos los socios por igual cuando en muchos casos son muy diferentes.

– En el diálogo con terceros países la condicionalidad debería volver a estar encima de la mesa y se debe dar importancia a la necesidad de diálogos críticos en privado entre diplomáticos y activistas

– La UE tiene que avanzar en el desarrollo de pilares que integren diplomacia, defensa y desarrollo. Existe un respaldo popular para hacerlo.

– Por último una pregunta de Torreblanca: ¿Qué hay tan sustancialmente decisivo en política exterior, a diferencia de la política monetaria, que evite tener una postura común a los países de Europa? Solbes: “Hay dos factores que influyen en política exterior; geografía e historia”.

El libro es ameno y recomiendo echarle un vistazo, son una colección de ensayos sobre la política exterior de la Unión Europea y sus retos. Otro libro, recientemente publicado por un prestigioso thinktank de Bruselas y al que conviene echarle un vistazo es Upgrading the EU’s Role as Global Actor (descarga aquí, 241 Kb – en inglés). También un artículo de la Chatman House, Between Kant and Machiavelli: EU foreign policy priorities in the 2010s (descarga aquí, 393 Kb. – en inglés).

La difícil relación entre Bielorrusia y la Unión Europea

La situación democrática y de Derechos Humanos son los dos grandes escollos que la relación entre Bielorrusia y la Unión Europea no ha podido superar y que mantienen bloqueado, por ejemplo, un acuerdo de asociación como el que ya tienen todos los países de su entorno. A pesar de ello el Consejo ha reiterado la importancia de  una “política de compromiso crítico de la UE con respecto a Belarús”. […] SEGUIR LEYENDO EN MIRADAS DE INTERNACIONAL

Europa, ¿al borde del abismo económico?

Mientras escribo estas líneas se reúne el Consejo Europeo en Bruselas. Jefes de Estado y de Gobierno se reunen en Bruselas para dar “a la Unión los impulsos necesarios para su desarrollo” y definir “sus orientaciones y prioridades políticas generales”. Tradicionalmente el Consejo Europeo de primavera ha sido el que ha abordado en profundidad los temas económicos. Este otoño sin embargo, los oleajes de la crisis económica siguen llegando a las costas del continente. […] SEGUIR LEYENDO EN MIRADAS DE INTERNACIONAL

¿Una Unión Europea despótica?

La Unión Europea ha ido adquiriendo poco a poco la aceptación y el apoyo de la mayoría de la sociedad y de las élites gobernantes. Así, una organización internacional que nació a mediados del siglo XX con una finalidad mayoritariamente comercial ha adoptado progresivamente competencias en muy distintas áreas que los Estados han aceptado en […] SEGUIR LEYENDO EN MIRADAS DE INTERNACIONAL

Civil Society Forum – Eastern Partnership

During last August I was taking an internship at Ośrodek Studiów Wschodnich, a Polish thinktank based in Warsaw specialized in Eastern European politics. As part of the tasks I was doing there for three weeks I wrote a short essay about Civil Society Forum, meeting and support structure for non-governmental organizations (NGOs) which develop actions in the framework of Eastern Partnership, eastern dimension of European Neighborhood Policy (Armenia, Azerbaijan, Belarus, Georgia, Moldova and Ukraine).

Although still some changes and corrections need to be done I decided to publish it here, wishing it could be useful for some people interested in the topic.

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Los orígenes y desarrollo de la Unión Europea

Ayer Bélgica recogió de España el relevo de la Presidencia del Consejo de la Unión Europea, la más importante de las instituciones comunitarias. Una Presidencia descafeinada, que deja pocos avances significativos por mucho que el Gobierno se empeñe en decir lo contrario. Aún con las posibilidades que ofrece la entrada en vigor hace unos meses del Tratado de Lisboa, una suerte de refrito aligerado de la non-nata Constitución Europea, la Unión sigue envuelta en una crisis política e institucional durante unos meses en los que la economía parece ser la única protagonista.

En la primera década del siglo XXI hemos visto (re)emerger política, económica y militarmente a un grupo de países entre los que están los llamados BRIC (Brasil, Rusia, India y China) pero también otros como Sudáfrica, Turquía, México o Indonesia. Con sus más y menos problemas, estos países son “jóvenes promesas” en un mundo globalizado en el que las fronteras comerciales, económicas e incluso culturales se difuminan.

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Un mundo distinto y una Europa distinta

Quedan muy lejos aquellos años en que Europa podía considerarse como el “motor” del mundo. Dos guerras mundiales trituraron un tejido industrial, económico y social que sólo se pudo recuperar gracias, en parte, a la ayuda norteamericana, que a cambio se aseguró un grupo de aliados comerciales y estratégicos para la batalla ideológica entre capitalismo y comunismo que se vino a llamar Guerra Fría. Naciones Unidas, cuyos miembros permanentes de su Consejo de Seguridad son en 3/5 partes europeos (considerando Rusia como tal), ofrecía esperanza para un mundo envuelto en el furor de la descolonización, un paso trascendental para acabar –al menos de forma estatal y directa- con la explotación e imposición de unos sobre otros. No obstante la historia se desarrollaría de una forma tristemente trágica en algunos de los nuevos países, fruto en parte de una política de descolonización por los antiguos imperios europeos que parecía basada en trazar las nuevas fronteras con tiralíneas. En Europa surgía a mediados de siglo el Consejo de Europa, una organización internacional que sentaría precedente en la consolidación de la democracia, la abolición de la pena de muerte y el Estado de Derecho. La parte oriental del viejo continente, al igual que la mayoría del bloque soviético se sumergía en un largo letargo invernal del que sólo despertaría tras la implosión de la Unión Soviética. Estados Unidos se había convertido en el motor mundial de la economía y árbitro socio-cultural (y militar) del “mundo libre” aún cuando se enfangaba en conflictos como el de Vietnam que tantos paralelismos algunos dicen encontrar en la actualidad con IrakAfganistán. América Central y Sudamérica se adentraban en las penumbras de regímenes dictatoriales, algunos de ellos alentados por un EEUU temeroso de ver aparecer en su patio trasero unos rivales en sintonía con el Kremlin. África, al igual que algunas partes de Asia, seguía siendo el continente olvidado salvo para las matanzas, las hambrunas y los cálculos geopolíticos de las dos superpotencias (que a menudo implicaban las dos anteriores).

La historia de un experimento exitoso:

Las Comunidades Europeas nacieron a finales de siglo como una suerte de experimento de derecho internacional destinado a hacer de Alemania y Francia tan interdependientes que otra guerra entre ellos fuera técnicamente (casi) imposible. El sistema evolucionó; gradualmente los países europeos de Europa Occidental, del Norte y del Sur entraron a formar parte de aquel producto de hacer las cosas a pequeños [pero constantes] pasos. El proceso de integración europea fue rápido en los primeros años. Pronto sin embargo entraría en una dinámica de crisis institucional y política a la par que avances que parece condenada a repetir una y otra vez. El saldo de aquellas tensiones entre europeísmo – nacionalismo, apuestas por el futuro y viejas heridas fue, no obstante positivo. Quizás algunos proyectos no consiguieran cuajar en una unión aún poco madura pero sentaron el precedente y la intención que haría que, unos años después fueran retomados exitosamente.

Una Unión poco madura

Unos meses antes de que España celebrara la Exposición Universal de Sevilla y los Juegos Olímpicos de Barcelona ’92 fue firmado en Maastricht (Holanda), el Tratado de la Unión Europea.  Las Comunidades sobrepasaban sus objetivos meramente económicos y definían, bajo el paraguas formal de una Unión, unos objetivos también de carácter político. Alemanes, franceses, españoles o británicos eran ahora, además de nacionales de sus respectivos Estados, ciudadanos de la Unión Europea. Una misma Unión que desafiando la mecánica de la historia desde la Antigüedad, no se había construido por las armas enarboladas del imperialismo de uno u otro país, sino por el interés común y la decisión propia de cada uno de sus miembros. Cabe sin embargo preguntarse cuanto de aquella Unión había de real. Negociaciones y acuerdos en pasillos enmoquetados de las instituciones comunitarias no necesariamente significaban que los miembros de la UE, que sus ciudadanos y sus políticos, tomaran verdadera conciencia de tener un destino común. La guerra, que parecía haber sido erradicada de Europa, sobretodo tras ver como se diluía el fantasma de una guerra nuclearapareció en los Balcanes. Además lo hizo tomando unos caracteres de crueldad e inhumanidad que se creían haber dejado atrás en la Segunda Guerra Mundial. Gigante con pies de barro, ni la Unión Europea, ni sus miembros ni ninguno de los actores regionales, tuvieron capacidad o intención de tomar cartas en el asunto para terminar con aquello. Al final fue la OTAN, comandada por Estados Unidos, la que intervino aunque, como algunos autores señalan, quizás no sin cierto interés estratégico en hacerlo (darle sentido a aquella organización militar ahora que la Federación Rusa ya no era el oso soviético).

Nuevo siglo entre avances y fracasos

Cambio de siglo y cambio de paradigma. Paralelamente a que en Nueva York dos aviones secuestrados hacían y determinaban el rumbo de  la Historia al ser estrellados contra el World Trade Center, a Europa llegaba, y esta vez exitosamente, una de las metas más importantes y significativas a la par que difíciles; una moneda única, el euro, para algunos de los Estados Miembros. Estados Unidos se preparaba para entrar en guerra con Irak aludiendo la existencia de armas de destrucción masiva, que nunca aparecieron (aunque algunos sigan manteniendo que existieron), y su petición de apoyo a los socios europeos divide al continente. En marzo de 2003, George W. Bush, Tony Blair, José María Aznar y José Manuel Durão Barroso se reunieron en las Azores para dar un ultimátum a Saddam Hussein. A ellos se unirían Italia, Polonia, Dinamarca, Australia y Hungría entre otros. Dos de los más importantes socios europeos, Francia y Alemania, se oponen frontalmente a la invasión de Irak. Lo hace también gran parte de la opinión pública, incluso de los países que intervinieron con Estados Unidos. Aquella fractura política entre los miembros de la Unión lastraría el entendimiento muchas cuestiones que llegan a la actualidad, especialmente en aquellas de de política exterior. Pese a ello la Unión dio el siguiente gran paso. En 2004, una decena de países de Europa central y del Este entraron de golpe a formar parte de la Unión, a los que se añadieron dos más en 2007, sumando así 27 miembros. Un reto enorme aunque bien planificado que parece dar buenos resultados a pesar de que los resultados de la última ampliación despiertan muchas críticas. Paralelamente se aprobaba en octubre 2004 la “Constitución Europea”. Un tratado único para refundir todos los anteriores y ampliar, de manera significativa el significado y el margen de maniobra de la Unión. Crónica de un naufragio anunciado por los euroescépticos, los resultados negativos de los referéndum francés y holandés darían al traste con aquel Tratado que nunca entraría en vigor, dejando tras de sí una Unión seriamente tocada pero no hundida. Eliminando la simbología de la Unión y algunos disposiciones controvertidas, el Tratado de Lisboa retomó el testigo de la difunta Constitución. Su ratificación, necesaria para la entrada en vigor, fue cuanto menos tortuosa. La negativa inicial por los ciudadanos de Irlanda, el único Estado Miembro sometió a referéndum el texto, casi lo envía al mismo lugar que el tratado constitucional. Superado aquel escollo tras un nuevo intento, las dificultades ahora venían de la mano de los Presidentes de PoloniaRepública Checa, que requirieron la modificación de algunos aspectos del Tratado. Finalmente y en pleno embate de crisis económica, el Tratado de Lisboa entró en vigor (1 de diciembre de 2009).

El legado de Jean Monnet

Para Jean Monnet, nacido en Cognac en 1888, la vida pareció estar movida por el azar y la necesidad. Los hombres, dirá en sus memorias, “no aceptan los cambios más que por necesidad y ellos no ven la necesidad más que en la crisis”. ¿Cuál fue el camino que aquel joven, descendiente de campesinos, le hizo salir de su tierra natal para convertirse, como diría John Kennedy, en “un ciudadano del mundo”? […] SEGUIR LEYENDO EN DIARIO CRÍTICO